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La Línea 9 de metro remodela Santa Coloma de Gramenet

Las seis nuevas paradas facilitan la conexión de los distintos barrios de esta ciudad metropolitana

La ciudad de la corona de Barcelona que ha recibido un mayor beneficio de la nueva línea de metro, L9, ha sido Santa Coloma de Gramenet. Desde diciembre de 2010, ha pasado de tener las dos paradas de la línea roja, L1, Santa Coloma y Fondo, construida la primera hace 27 años y que abrió para siempre su vínculo vital con la ciudad condal, a contar con seis nuevas estaciones de seis distritos distintos: Can Peixauet, Santa Rosa, Fondo, Singuerlín, Esglèsia Major y Can Zam. Este nuevo circuito interno por Santa Coloma la une, por un lado,  directamente con el TAV de La Sagrera y con la ciudad condal. Por otro lado, la conecta con la vecina Badalona, con la que siempre se daba la espalda, a través de la conexión con la L10 con las paradas de Llefià, La Salut y Gorg.

Cuando finalice la L9 tendrá casi 50 km y será el subterráneo más largo de Europa y conectará a Santa Coloma de Gramenet además con las ciudades metropolitanas de Hospitalet y el Prat de Llobregat, con parada final en el mismo aeropuerto, pasando por diferentes espacios y complejos como la Zona Franca, la Fira, el propio puerto, la Ciudad de la Justicia, el Campus Universitario de la Diagonal y hasta con el mismo Camp Nou.

Además, menos en las estaciones de Can Peixauet y Can Zam que eran terrenos solares, se ha tenido que reconstruir el entorno de las otras cuatro paradas, modificando completamente el entramado de pisos construidos en el desastroso plan urbanístico del tardofranquismo, donde todavía quedan zonas tercermundistas como la zona montañosa de Can Franquesa con los bloques de pisos tristemente famosos: los “pisos de colores”, arriba en lo más alto de la Sierra de Marina.

Justamente para arreglar este desaguisado urbanístico en sectores periféricos y de difícil acceso, el Ayuntamiento ha invertido un total de 920.000 euros en la construcción de veinte escaleras y cuatro rampas mecánicas para facilitar el acceso a diez zonas empinadas de cinco barrios densamente poblados dentro del Plan Municipal de Accesibilidad y Movilidad para Peatones de 2010. El colofón final podrá ser, si no lo impide el parón financiero, la llegada del tranvía hasta el RecintoTorribera.

Santa Coloma, de paraíso vacacional burgués a ciudad dormitorio

La ciudad conserva sus orígenes en su punto más alto: el Turó del Pollo (303 m), donde a principios del siglo XX se halló el poblado íbero del Puig Castellar por el erudito Ferran de Sagarra. El ilustre catalán simbolizaba la élite burguesa que veraneaba en el núcleo rural de Santa Coloma, sorprendentemente aislada por su difícil acceso, a pesar de su cercanía con Barcelona (9 km a la Plaça Catalunya), hasta la construcción del primer puente sobre el río Besós en los años 20. Gracias a esta nueva y principal vía de comunicación, en los siguientes 50 años, la población creció de unos dos mil habitantes a rebasar los cien mil.

Ya de por sí la topografía colomense destaca en sus escasos 6,57km2, además de por el río Besós (nombre con la misma raíz que Baetulo y Barkeno, ciudad íbera que dio origen a Barcino y Laie), por una topografía accidentada con hasta tres sierras urbanizadas en dos valles repletos de polígonos industriales y de poblaciones adyacentes que dieron la fama de ser el río más contaminado de Europa en los años 70 y 80. Hoy día, gracias a la reestructuración urbanística del Fórum Universal de las Culturas de 2004, se ha transformado en un río recuperado, con fauna y flora, y con la creación de un Parque Fluvial del Besós con 115 hectáreas de césped con pista para pasear en bici y otra peatonal. También, se ha renovado el parque forestal periurbano de La Bastida, con 85.460 m2, entre el Recinto Torribera y el parque de la Serra de Marina.

De ciudad dormitorio a ciudad universitaria

En los últimos 35 años y con la puesta en marcha de la democracia, Santa Coloma siguió su realización con nuevos equipamientos como los del aprovechamiento del Recinto Torribera, patrimonio arquitectónico e histórico de 34 hectáreas (donde los Reyes Católicos recibieron a Cristóbal Colón tras el viaje a América), dedicados a la salud mental y a la labor socio-sanitaria, donde acuden 1.500 estudiantes y docentes al Centro de Estudios Superiores para la Nutrición y la Dietética (CESNID), y una sede de la Universidad Nacional de Educación a Distancia, la UNED, donde se accede a los grados de Nutrición Humana, Dietética, Ciencia y Tecnología de los Alimentos, y a los grados de Psicología, Educación Social, Antropología, Trabajo Social y Derecho. Torribera es una clínica mental proyectada en la época de la Mancomunitat e inaugurada en 1930, según la web del Parc de Salut Mar.

El centro sanitario mayor central de Santa Coloma es el Hospital del Espíritu Santo, centro concertado y gestionado por la Generalitat y el Arzobispado de Barcelona, que ha sido remodelado por entero e inaugurado en 2010 para atender a una población global de más de 200.000 personas, procedentes de Santa Coloma de Gramenet, Sant Adrià del Besòs, Badalona y Barcelona.  Con los recortes en Sanidad se pactó en noviembre pasado un ERE temporal de 25 días para 830 empleados,  un 40% de la plantilla.

También se vuelca la ciudad en la práctica del deporte con los equipamientos deportivos municipales de Can Zam y la remodelación de la pista de atletismo de La Bastida en 2011. Además, tiene un equipo en Primera en el futbol sala, el Marfil Santa Coloma, con una de las mejores canteras de toda España.

De la inmigración andaluza a la inmigración globalizada

Santa Coloma ha destacado las últimas décadas por recibir a emigrantes, primero fueron españoles y en la última década de flujo migratorio global. En su reciente historia, en 50 años que van de 1920 a 1970, fue la llegada masiva de trabajadores a la industrializada Catalunya desde todos los lugares de España, mayoría aplastante de la comunidad de Andalucía. La alta precariedad laboral y social existente en toda España durante la dictadura franquista obligó a la emigración dentro del propio país.

Estos jóvenes emigrantes descendían a cientos en la Estación de Francia mediante el tren “El Sevillano”, que tardaba unas 17 horas en hacer el largo recorrido. La maleta de cartón, llena de víveres y ropa, acompañaba al emigrante del Sur hacia los extrarradios de las grandes ciudades como Barcelona. Andalucía vio despedir hasta el año 1981 a unos dos millones de ciudadanos, de los cuales 1,6 millones emigraron por las diferentes comunidades y unos 850.000 llegaron a Barcelona, lo que resultaba ser un 15% de la población.

Santa Coloma daba la bienvenida a miles de ellos en un desolador panorama: con las calles sin asfaltar, sin equipamientos públicos ni servicios sociales suficientes. Como publica el Centro de Estudios Históricos de Andalucía, en el Boletín Oficial Provincial de Barcelona, a 6 de octubre de 1952, el gobernador civil de Barcelona, Felipe Acedo Colunga, recibió orden de para el incesante flujo de obreros que dejaban sin mano de obra el campo andaluz: “Por los señores Alcaldes, Jefe superior de Policía de la provincia, Comandantes de puesto de la Guardia Civil y Comisarías locales existentes se impedirá en lo sucesivo la entrada y subsiguiente permanencia en sus respectivos términos municipales de aquellas personas que por no tener domicilio tuvieren que recurrir a la vivienda no autorizada debiéndolos remitir a este Gobierno civil para su evacuación por el Servicio que se encuentra a este efecto establecido”. La “vivienda no autorizada” es un claro eufemismo para referirse al barraquismo imperante y forzoso.

A la vez, el tiempo en que las agrupaciones y asociaciones vecinales se organizaron para reivindicar los derechos básicos para los nuevos ciudadanos recién llegados. En 1920 ya habían llegado a Barcelona más de 20.000 andaluces, según el CEHA.

 

 

 

La década del 2000 o el boom de las culturas en Santa Coloma

En la última década, la inmigración en Santa Coloma es, mayoritariamente, de origen extranjera. Pero el dato que resalta en el gráfico es que en esos diez años se ha multiplicado nada menos que por diez el número total de inmigrantes censados, según IDESCAT.

La primera década del siglo XXI ha sido un período con un ligero crecimiento de la población colomense. En el año 2007 hubo una reducción considerable de personas inmigrantes que responde a causas puramente estadísticas. Se trata de las denominadas «bajas por omisión», que son por la falta de renovación del permiso de residencia tras transcurrir los dos años pertinentes y consecuentemente se produce la baja del padrón municipal de habitantes.

 

Además, parece ser que no existe una única causa del aumento de la natalidad en la mayor parte de esta década de 2000, sino que procede de dos razones totalmente diferentes. En primer término, el posible efecto de la llegada a las edades de máxima fecundidad de las generaciones nacidas en el baby boom de los años 70, rondando entre los 30 y 40 años. En segundo término, parece obvio que aumenta la inmigración con el numeroso grupo de mujeres en edad fértil y por el cambio de tendencia en la fecundidad en edades jóvenes, gracias a ellos, ya que las mujeres de nacionalidad extranjera tienen de media a los hijos años antes que las españolas. Y como las defunciones y la tasa de mortalidad se han mantenido muy estables, el «movimiento natural de la población» es en todos esos años con valor en positivo pues el número de nacimientos ha superado al de defunciones.

El año 2009 es el que registra un mayor aumento demográfico del municipio, seguido del 2005. Observando la tabla por distritos, el crecimiento de la población se ha concentrado en esa década en los distritos V y VI. Por barrios, el crecimiento principal se ha producido en el Fondo, seguido del Raval, Oliveres, Santa Rosa, Los Lavaderos y Can Mariner. Por el contrario, la Riera Alta y Can Franquesa son los únicos barrios que han perdido población significativamente.

 

En cuanto a la estructura por edades, la pirámide poblacional se ensancha tanto en la población infantil como en la de las personas mayores por el aumento progresivo de la tasa de natalidad y la mayor esperanza de vida. El dato relevante es que la población activa (de los 16 a los 64 años) ha bajado sutilmente su peso sobre el total. Otra conclusión es que la población de nacionalidad extranjera llega en esta década a ser uno de cada cuatro habitantes del municipio, o sea un 23,8%, cuando en 2000 apenas era del 2,3%.

Por distritos, el VI y V es donde se ubica la mayor población inmigrante en la ciudad, donde en el distrito VI casi la mitad de la población es extranjera. En el distrito V, este grupo llega a formar una tercera parte del total. En cambio, el distrito III es el que menos población inmigrante acoge entre sus calles.

 

Los ciudadanos chinos son los más numerosos entre los extranjeros

La población china constituye el colectivo extranjero más numeroso de Santa Coloma desde 2007, año en que superó a la población de Marruecos. La tercera nacionalidad extranjera en cuanto número de población es la de Ecuador, seguida de la de Pakistán y Bangladesh. Otro dato que sobresale debido a estos últimos años de crisis económica es que la población de América Latina baja ligeramente en el año 2009 y se consolida esa fuga en 2010. El retorno a su país de origen debido a la falta de trabajo y el cambio de piso a  otros distritos de la ciudad es mayor, como a los cascos antiguos, donde la oferta de vivienda se encuentra a un precio más asequible.

 

Cinema City: salas de cine 20 años después

La ciudad colomense se dedica por entero al sector terciario. A falta de una industria potente, salvo el pequeño polígono en las afueras, el Polígono Industrial Bosc Llarg, el PAM 2008-2011 ha conseguido perfilar, por ejemplo, un nuevo mercado del Fondo donde destaca su poli-equipamiento, que incluye una biblioteca en la parte superior.

La inmensa mayoría de este sector terciario es el pequeño comercio que actualmente se las ve y se las desea ante las, aparentemente, abusivas normativas horarias de los grandes centros comerciales. El comercio es un referente tradicional y estratégico en la economía colomense con unos 1.769 comercios y unos 700 bares y restaurantes, además de 3 mercados municipales y otros 3 mercados ambulantes, en lunes en el barrio del centro, en jueves en el barrio de Singuerlín y el sábado en el Fondo.

La ciudad  no cuenta con  ningún centro comercial pero La Maquinista se encuentra a unos 300 metros cruzando el puente nuevo que da al barrio del Bon Pastor y de Sant Andreu, donde se realizan la mayoría de las compras en moda y para realizar paseos en estas (pseudo) ciudades en miniatura. También hay otro gran centro, los últimos años en declive progresivo, que es el de Montigalà, barrio de Badalona en la frontera con Santa Coloma.

Estos dos centros comerciales atraen a la población colomense por contar con salas de cine. Precisamente desde octubre de 2010 la ciudad vuelve a tener salas de cine con el complejo Cinema City, el primero de esta cadena en abrir en España. Son 14 salas situadas en el Edifici La Pallaresa, donde el éxito no está asegurado pues los espacios comerciales del edificio no se atreven a abrir. Cinema City se encuentra en el mismo conjunto de edificios Cubics, que trajeron la polémica a la ciudad por dedicar suelo público a negocio privado, como la próxima inauguración  en marzo de 2012 del primer hotel en la ciudad de la marca Ibis, de la compañía Accor, Cubics.

Chema Carvajal, marzo de 2012

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